martes, junio 05, 2007

ADVENIMIENTOS

Cominerías políticas

José Jiménez Lozano, Premio Castilla y León de las Letras, Premio Nacional de la Crítica de novela en castellano por El grano de maiz rojo, Premio Nacional de las Letras Españolas, y Premio Miguel de Cervantes. No necesita presentación. A su dilatado bagaje literario —ensayos, narraciones, novelas, poemarios, dietarios—, se le suman estos Advenimientos: "notas posteriores a 1998, que era el año en que concluían las que componen Los cuadernos de letra pequeña".

El título, Advenimientos, significa que aquí "se trataba de lo que había advenido o sucedido ya en torno al tiempo otoñal y litúrgico del Adviento". Quizá por eso Pre-Textos —sin desmerecer un ápice la calidad editorial—, lo publica en tonos marrones y morados, con portada de un detalle de Los efectos del buen gobierno de Lorenzetti.

Porque, efectivamente, serán las cominerías políticas —"cuando se trata de asuntos serios en este orden de cosas, es mejor ni hablar de ellos"—, las que ocupen un amplio espacio en estas páginas. Pero lo político no de lucha de partidos. Sino el arte de gobernar los Estados. En esta "vieja Europa alicaída y desnortada", que sólo escucha los "retintines de las dos grandes filosofías con que se apacienta a las masas: la de la pérdida de los valores éticos y la de la aurora de la modernidad redentora", y que juega con "el desprecio y la irrisión de la cultura occidental" aplicando un multiculturalismo irracional. Ese arte de gobernar "que desafía a la cristiandad misma", no puede hallar su justificación es sí mismo, sino en un ethos externo a ella: en el hombre creado por Dios y para Dios.

Los advenimientos que a Jiménez Lozano le advienen, y él no es un advenedizo, poseen nombre propio: la filosofía de Hegel, Kierkegaard, o Lévinas; la liturgia católica: especialmente los oficios del Jueves y Viernes Santo; el arte de Tiziano; sus versos; la lectura de Demonios de Dostoievski, o El Quijote de Cervantes; y los colores de la tierra de su amada Castilla cuando el sol se refleja en una esplendorosa y prodigiosa mañana primaveral. Y eso aún a pesar de que estas notas estén "llenas de iniciales que no pueden decir nada al lector".

Si el propósito de este volumen es el de que "estas pequeñas notas le sirvan al lector para su propios pensamientos y sentires. Es decir, le advengan", no puedo más que humillarme y declarar: Me han advenido.