DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE CORRER

(Kioto, 1949). Ha recibido entre otros los premios Franz Kafka o el Yomiuri.
Lo primero, el título. Murakami no tiene rubor en declarar que se lo pidió prestado a Tess Gallagher, la viuda de Raymond Carver, porque efectivamente, lo primero que a uno se le viene a la cabeza es ese De qué hablamos cuando hablamos de amor del autor norteamericano. Y es que Murakami es, además, traductor de Carver.
Lo segundo, ¿porqué este libro y no: Sauce ciego, mujer dormida; Kafka en la orilla; o Tokyo blues?. Muy sencillo. Porque a mi, como a Murakami, me gusta correr. Y este libro habla de correr, de maratones, de carreras de ultrafondo (100km), de triatlon. Y de los esfuerzos que hay que hacer, y de las recompensas que se obtienen. Y de músculos, de kilómetros, de dolores, de dietas, de planes de entrenamiento, de viajes a Nueva York.
Lo tercero, el propio libro. No es literatura, no hay ninguna historia. Es más, yo diría que se trata de unos comentarios tal vez un poco deslabazados. El típico libro escrito por un genio para deshacerse de ciertos remordimientos. No lo recomiendo si no te gusta sufrir haciendo deporte o si consideras que correr, lo que se dice correr, solo estás dispuesto a hacerlo detrás de un balón.