UN BUEN PARTIDO

(Calcuta, 1952). Hijo de una juez del Tribunal Superior y de un ejecutivo de una compañía de zapatos. Estudió política, economía y filosofía en Oxford.
Gigantesca, grandiosa, genial. Porque no aburre ni una sola página y son más de mil trescientas. Por el dominio y manejo de los personajes. Por su estructura narrativa que fluye como agua de río. Porque ganan los buenos y los malos nos dan igual. Porque hay mucha normalidad. Porque el buen amor es limpio. Por el maravilloso retrato de la India post-Gandhi. Por lo social y por lo religioso. Por el buen partido y por los que no llegaron a serlo. Por Lata y por su madre, y su hermana y su cuñado. Por los pareados. Porque emociona ver el amor maternal. Por la partición y por el Cachemira. Por lo que se aprende y lo bien explicado que está lo hasta entonces desconocicdo. Porque lo abarca todo y además es resumen. Por me gusta. por las abluciones, los baños purgativos, los rezos y los ayunos. Por los ricos y los pobres. Por los intocables y el resto de castas, y porque no hayan castas. Por los hindues y los ingleses, y los pakistanies, y los musulmanes. Por el inglés y por el urdú. Por la universidad, la poesía y los zapatos. Por sus diecinueve capítulos. Por Seth. Por nada. Por todo.
Leer Un buen partido es como ser ciudadano hindú de pleno derecho. Nos vemos en Calcuta.